jueves, 9 de diciembre de 2010

De viaje



Aprovechando las visitas y que el viernes tuvimos fiesta, este fin de semana largo estuvimos de viaje por la zona de Cape Coast.

Nos levantamos prontito el viernes y nos pusimos en camino hacia Elmina, la primera ciudad colonial de Ghana. Fueron los portugueses los primeros en llegar, y los que se establecieron en el fuerte de Elmina para comerciar con oro (de ahí el nombre). Es una fortaleza algo más grande que la de Cape Coast situada en una península que abraza un puerto con bastante encanto. De hecho Elmina es lo más parecido a un pueblo como los que estamos acostumbrados que hemos visto por aquí, su aire colonial y las fortalezas dominándola (hay otra más pequeña en el interior), le dan un aire casi europeo.

Esa noche la pasamos en un hotelito súper acogedor con una playa increíble para nosotros solos.

A la mañana siguiente, después de desayunar sin prisa y disfrutando del lugar, fuimos al parque nacional de Kakum, que está a pocos kilómetros de la costa. Es una selva de árboles impresionantes y exóticos que si bien no puede competir con otros parques de África, es un claro ejemplo de selva tropical y mereció la pena.

Como atracción turística tiene un recorrido por las copas de los arboles (esto es a unos 50m de altura) por puentes colgantes que la verdad, dan un poquito de cosa.

Otra cosa bien distinta es ver a los animales, uno se imagina un documental de la dos, y más cuando va a un parque donde hay elefantes, monos de varios tipos, felinos y un montón de cosas más… Nosotros vimos una araña y un escarabajo muerto, pero nuestro guía cada poco se paraba y nos mandaba callar porque podía haber algo, así que escudriñando los rincones de la selva vimos un montón de animales en nuestra imaginación…

jueves, 2 de diciembre de 2010

Ada

Llegaron las visitas!! y con ellas todos los regalos de nuestros padres que, además de traernos un montón de cosas que necesitábamos, nos han recordado a qué sabe el jamón del bueno…

Después de un primer reconocimiento por Accra y de presentarles en sociedad en la fiesta de despedida de una chica de la embajada, el domingo tocó madrugón y carretera hasta la desembocadura del Volta.

El Volta es un rio enorme que se encuentra con el mar en un amplio estuario que rebosa belleza y vida. Alquilamos un botecillo que nos llevo a dar una vuelta por islitas paradisiacas hasta llegar a una de ellas en la que había un poblado de fabricantes de ron de caña. Más que cómo hacían el ron, llamó nuestra atención cómo vive esa gente, absolutamente aislados (nunca mejor dicho) y autosuficientes. A la hora de comer la canoa nos llevó a un resort de bungalows de paredes de hojas de palmera que estaba en una playa muy curiosa que por un lado da al rio y por el otro al mar. La comida fue deliciosa. Unos atunes recién pescados y puestos a la parrilla hicieron honor al entorno.

Por la tarde nos dimos una vuelta por el pueblecito de pescadores que es Ada y que llega hasta la playa de las dos vertientes. Está construido entero con hojas de palmera, barro y paja y como mucho redes de pescar para sujetar los tejados.

A la noche Montse y yo nos volvimos a Accra y dejamos a los invitados disfrutando del resort.