Después de la vuelta a casa por navidad nos hemos olvidado un poco del blog, así que a ver si nos animamos…
El primer viajecillo que hemos hecho estos días fue a un pueblo montañoso que hay al norte de Accra llamado Aburi.
Fuimos con un amigo que trabaja en la Comisión Europea a visitar un “orfanato”
Las comillas tienen su explicación. Se trataba de un orfanato con el que colaboraba una “ONG” española; fiestas de recaudación, apadrina a un niño y a su comunidad, familias españolas que acogían a los niños durante el verano y todo eso. Todo muy bien, muy bonito hasta que una familia de estas, conmovida por la cruda realidad de la niña que acogían cada año, decidió adoptarla. Iniciaron los trámites, vinieron incluso a Ghana a por la niña, y cuál fue su asombro cuando la mujer que llevaba el orfanato les pidió un montón de dinero por la niña, y al hacerlo público la señora les denuncio por intentar comprar a la niña, que además, tenía padres. El supuesto orfanato se anunciaba en el pueblo como un colegio interno privado que cobraba a las familias de los niños con el gran aliciente de pasar los veranos en España. Ni que decir tiene que entre el dinero de los padres, el dinero de la ONG y las subvenciones la tía está forrada. Lo único que paso es que la ONG subvenciona ahora a otro orfanato de otro pueblo (espero que hagan un poquito de investigación ahora de a dónde van sus ayudas…).
El caso es que el “orfanato” sigue funcionando. Son unos 20 niños (que no huérfanos) que viven en comunidad. Estaban solos cuando llegamos, y es que da la impresión de que los mayores cuidan de los pequeños y que son como una familia. Los mayores (12-13 años), Acababan de matar un cerdo y decían que iban a hacer morcilla de Burgos (uno de ellos pasaba ahí los veranos) y nos estuvieron enseñando donde viven, donde comen, donde dan clase… una visita muy enriquecedora.